Hallados en un contenedor de la calle Serrano documentos de Luis Gómez Sanz, abogado de Franco

Dentro de un contenedor de obra, en la céntrica calle de Serrano, en Madrid, a punto de desaparecer quizás para siempre, estaban tirados miles de documentos que, una vez estudiados ayudarán a desentrañar los manejos de un personaje del franquismo poco conocido. Parte del archivo de Luis Gómez Sanz (1913-1972), abogado nacido en Salamanca que trabajó para Franco, fue rescatado el pasado 20 de julio por José María Uría Fernández, coordinador del Centro Documental de la Fundación Anastasio de Gracia (Agfitel), vinculada al sindicato UGT.

“Estaba paseando y vi en un contenedor muchos papeles. El portero de la finca me dijo que eran de un piso que estaba en obras por una ampliación y que había más material que se habían llevado unos traperos para venderlo al peso”, dice Uría Fernández a EL PAÍS. Cuando en la sede de la fundación comenzaron a ordenar lo rescatado se les alegraron los ojos. “Son unos 20.000 documentos y 74 libros. Todo lo pondremos más adelante a disposición de los investigadores a través del recién creado Fondo Luis Gómez Sanz”, añade Uría. Entre las publicaciones literarias y jurídicas que guardaba Gómez Sanz sobresale una edición de 1749 de Diálogos, del humanista y filósofo Juan Luis Vives.

Gómez Sanz fue un notario, abogado del Estado, fiscal, fundador de la editorial Derecho Financiero y secretario del consejo de administración de Patrimonio Nacional durante la presidencia del Gobierno de Luis Carrero Blanco, informa Agfitel. Como recordó una esquela en el diario Abc en el primer aniversario de su muerte, falleció el 23 de julio de 1972, con 58 años. En el anuncio se informaba de la celebración en Madrid, Guipúzcoa y Vizcaya de “diversos sufragios aplicados por el eterno descanso de su alma”.

El periodista y escritor Mariano Sánchez Soler, autor del libro Ricos por la guerra de España (editorial Raíces), sobre la oligarquía franquista, asegura que Gómez Sanz “estuvo vinculado al valenciano José María Sanchiz Sancho, secretario particular de Franco”. Sanchiz Sancho estaba casado con Enriqueta Bordiu, tía del marqués de Villaverde, el esposo de la hija de Franco. Sanchiz Sancho y Gómez Sanz “actuaban de testaferros” para crear sociedades pantalla que “figuraban como propietarias de, por ejemplo, fincas, compradas por los Franco, como la de Valdefuentes, en Arroyomolinos (Madrid), pero de las que no aparecía su nombre como dueños”. Gómez Sanz “estuvo en momentos cruciales en el núcleo alrededor de la familia del dictador”.

“Era un conseguidor jurídico, alguien muy importante para las familias que mandaban en el franquismo”, señala la historiadora y archivera María José Turrión. “Está presente en todas esas corrupciones en torno a Franco, pero permaneció en la sombra. Es poco conocido porque apenas hay algo de documentación de él en el Palacio Real y en la Fundación Franco”, añade.

La fundación Agfitel ha clasificado en cinco bloques el material, depositado en 25 cajas de archivo, gracias a que el propio abogado “lo tenía bastante bien organizado”, explica Uría. El primero es “Clientes del despacho”, que incluye documentos relacionados con empresas “que ayudarán a saber cómo se formaron y evolucionaron”, y personajes como el nazi Christoph Fiessler, “un destacado espía que se refugió en España tras la Segunda Guerra Mundial”. En una carta del 6 de junio de 1957, Fiessler escribe a su “querido amigo” porque no va a poder acudir a una citación  judicial, pero que irán en su representación otras personas. También asoma en la documentación el príncipe vienés Pablo Metternich y Silva, con un borrador manuscrito de su solicitud de nacionalización como español dirigida a Franco, en 1947.

“Recomendaciones” incluye papeles con los muchos favores que le pedían a Gómez Sanz por sus contactos en las altas esferas. Hay unos 200 documentos de los 1.200 consignados: dar testimonio favorable de un opositor a notarías, o mediar ante empresas, como la de automoción Barreiros, para que la lista de espera de los coches Dodge se acelerase. Más modesta fue la solicitud de una mujer de Cáceres que, tras haber hablado con la madre del abogado, le requiere que medie para una plaza de maestra que no ha podido conseguir. La mujer asegura estar dispuesta a hacer a Gómez Sanz un regalo de hasta 25.000 pesetas de la época si le ayuda.

“Abogacía del Estado” y “Procesos Judiciales” son otros apartados de este archivo. Por último, en el bloque “Particular” llaman la atención dos retratos de la boda de los padres de Gómez Sanz, realizados por el prestigioso fotógrafo salmantino Venancio Gombau, retratista de Unamuno. De la esposa de Gómez Sanz, María Aurelia Múgica, licenciada en Derecho, se han recuperado sus ejercicios manuscritos para acceder al título de maestra, fechados en 1928. Múgica falleció el 20 de mayo de 1997, como señaló otra esquela en el Abc. Y como curiosidad, hay papeles sobre cómo quería Gómez Sanz que unos arquitectos reformases su biblioteca, para que se pareciese a la de Felipe II en el Escorial. Otra reforma es la que ahora ha sacado a la luz el archivo personal de este oscuro conseguidor de Franco.

Fuente: El País (imágenes disponibles)

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