Biblioteca Almendralejo: ¿la crisis va en contra de la cultura?

Un grupo de usuarios de la biblioteca municipal Marcos Suárez Murillo han expuesto sus quejas públicamente sobre las deficiencias que presenta y piden que Almendralejo disponga de una mejora acorde con las demandas que tiene la ciudad.

Derrumbe sin victimas Biblioteca Almendralejo

Estas reivindicaciones las llevan realizando desde hace tiempo, pero a raíz del derrumbe del techo de la sala infantil el pasado año, de su cierre durante tres meses y su reapertura al público en enero, sus movilizaciones y protestas se han hecho más activas. Sus quejas se basan principalmente en que no está climatizada. Denuncian que en invierno hace demasiado frío y no hay estufas de gas suficientes y en verano hace demasiado calor, que intentan combatir con unos ventiladores que les molestan por el ruido y por que el viento se lleva los folios. También se quejan por el ruido, ya que los usuarios de las otras dependencias del centro cultural San Antonio se hacen oír, además el ruido procedente de la calle y del conservatorio entran fácilmente a la biblioteca y más en verano cuando están las ventanas abiertas.Un grupo de usuarios de la biblioteca municipal Marcos Suárez Murillo han expuesto sus quejas públicamente sobre las deficiencias que presenta y piden que Almendralejo disponga de una mejora acorde con las demandas que tiene la ciudad.

Asimismo resaltan otros “problemas” como la mala accesibilidad (una primera planta sin ascensor); el mal estado de los servicios, pues tienen papeles pegados en el techo y puertas pintadas; la falta de capacidad, ya que solo hay asientos para 60 personas y la demanda es mayor (casi todos los días muchos se tienen que ir por falta de sitio), y que se entra por una puerta sin que exista otra salida en caso de emergencia. Igualmente, reclaman que es necesario mejorar el servicio de préstamos de libros, ya que muchos se roban y algunos están descatalogados, entre otras deficiencias como los cortes de luz que se producen por que la potencia no es suficiente.

Pero tras su reapertura al público a principios del mes de enero, sus quejas han ido a más. Durante las dos primeras semanas aseguraron que han tenido que estar estudiando con los trabajadores municipales que estaban terminando de prepararla, sobre todo la sala infantil.

De hecho, comentaron ayer a este diario que los operarios pasaban por la biblioteca con sus herramientas y hablando entre ellos. Incluso aseguraron que a un estudiante casi se le cae encima la espátula de uno de ellos. No culpan a los operarios, porque han estado haciendo su trabajo, sino a quién dio la orden de abrir de nuevo al biblioteca sin estar totalmente terminada y permitiendo la presencia de los mismos. Opinan además que podían haber seguido en la sala de estudios habilitada en el Centro Cívico hasta que terminasen, sin tener que provocar problemas ni quejas por parte de los Sala de estudios de Almendralejousuarios por este hecho. Sobre el Centro Cívico, señalan que en esos meses han estado bien, pero admiten que es pequeño y que esa sala tiene mucha demanda.

En mayo acudieron al anterior equipo de gobierno para expresarle sus quejas. Una de esos usuarios, Sonia López, reconoció a este diario que habló con la anterior delegada de Educación sobre este tema tras haber puesto una reclamación poco antes de las elecciones municipales. Pero después de las mismas, esperaron a la toma de posesión del actual equipo de gobierno. Intentó reunirse con la delegada de este área, pero no consiguió cita. Tras los problemas con los trabajadores después de su reapertura, intentaron hablar con el alcalde José García Lobato, para exponerles todos estos y más problemas sobre la biblioteca y comunicarle sus propuestas. Pero aún están esperando que les den cita. Lo único que consiguió López es que el concejal de Hacienda, Francisco Lallave, y uno de los asesores del alcalde se trasladasen a la biblioteca para hablar con ellos. Durante estos meses, López también puso una reclamación ante el defensor del pueblo, quien le remitió la contestación del consistorio, en la que insta a climatizarla y mejorar la accesibilidad cuando declaren, de forma definitiva, al edificio bien de interés patrimonial.

REIVINDICACIÓN DE DERECHOS

Este grupo, en su mayoría estudiantes y opositores, aclaró que no van en contra del ayuntamiento, y señala que lo único que están haciendo es exigir sus derechos. Saben que la situación económica es difícil y que apenas hay dinero, pero piden al equipo de gobierno que se mueva, que busque financiación por todos lados para que “Almendralejo tenga una biblioteca digna”.

No entienden cómo habiendo más de 35.000 habitantes, una universidad y presumiendo que es la “cuna del romanticismo” tenga deficiencias citadas. Creen que la solución pasa por mejorar la climatización y la accesibilidad del centro cultural San Antonio, al que no logran entender cómo pueden darle el título de bien de interés patrimonial. Recuerdan que el traslado de la biblioteca a este centro se hizo de “forma provisional”, aunque lleve más de veinte años allí. Así, proponen ubicarla en el actual Palacio de Justicia cuando esté se quede vacío por el traslado de los juzgados al nuevo inmueble. Creen que es un buen sitio, sobre el que no se necesita hacer grandes inversiones y en el que en una sola planta se puede hacer “una biblioteca digna”.

Los usuarios esperan que el equipo de gobierno tenga en cuenta la biblioteca y que no escatimen en cultura. A la espera de reunirse con el alcalde, ya están creando grupos en las redes sociales y pretenden recoger firmas para conseguir más apoyo a sus reivindicaciones.