El Prefecto Rémy Pautrat, uno de los padres de la Inteligencia Económica en Francia

Para comenzar esta serie sobre Inteligencia Competitiva y Ecómica vamos a comenzar con las aportaciones de una de las personas más insignes en el ámbito de la Inteligencia Económica en Francia. Su particular visión y su labor en dicho país nos sirven de ejemplo, lo cual nos permitirá ampliar el foco sobre las subdisciplinas más importantes que componen esta forma de optimizar la gestión Empresarial.

El Prefecto Rémy Pautrat siempre se ha caracterizado por su lucidez y su humanismo. Dichas características fueron las que, como alto responsable del estado, le llevaron a ser el impulsor de la Inteligencia Territorial.

Su inclinación hacia la Inteligencia Económica, allá por 1985, tuvo origen en dos hechos muy concretos:

  • Gracias a sus viajes a Estados Unidos comprendió el retraso que tenía Francia en cuanto a la protección del patrimonio empresarial a través del Estado. Durante sus intercambios con sus homologos norteamericanos descubrió que dicho país poseía una entidad federal dedicada a la PYME. Esta entidad, la SBA o “Small Business Administration”, sensibilizaba a los directivos de empresa en cuanto a la vigilancia del entorno económico, del mercado, del ecosistema. Tanto es así que 17.000 funcionarios formaban anualmente a 1 millón de directivos del sector público anualmente.
  • La segunda constatación vino de los dramas sociales y humanos que eran el pan de cada día en aquella época en Francia; ERES, suspensiones de pagos, cierres de industria, paro, radicalización de los movimientos sociales. Entendió que un número bastante alto de empresas desaparecían debido a la miopía empresarial de los dirigentes; miopía que les había impedido detectar correctamente y en el momento justo las señales anunciadoras de peligro. Era preciso trabajar este problema aguas arriba.

Su labor, a partir de ahí, consistió en evangelizar y sensibilizar sobre la necesidad de contar con la información correcta en el momento correcto para tomar la decisión correcta. Pero no solo eso, se propuso crear las organizaciones, dependientes del Estado y de las colectividades territoriales, que pudieran poner la adquisición estratégica de información a disposición de las empresas francesas.

Para el Prefecto Rémy Pautrat, la Inteligencia Económica consta de tres palancas diferenciada:

  • Primeramente es una palanca de obtención de resultados empresariales.
  • La segunda palanca resulta de un sistema de reforma de Estado, transformando al mismo en partner estratégico de las empresas, de vigilante privilegiado que indica a sus protegidos las fuerzas económicas y tendencias emergentes. El Estado, según esta visión, ya no es el elemento sancionador que conocían hasta el momento, sino más bien el compañero de viaje que aporta auténtico valor añadido de distribución de información privilegiada y personalizada a cada empresa, esta distribución operándose lo suficientemente aguas arriba como para permitir la adaptación y anticipación oportuna. Resumido en sus propias palabras: « ver lejos y actuar de forma concertada »; la administración será percibida desde una perspectiva positiva y exitosa.

Su labor consistió en evangelizar y sensibilizar sobre la necesidad de contar con la información correcta en el momento correcto para tomar la decisión correcta.

  • La tercera palanca, finalmente, es el desarrollo de los territorios y regiones. Rémy Pautrat constató que era posible la creación de estructuras locales que aprovecharan la connivencia entre empresarios y responsables viviendo en la misma zona: diputados, responsables, cámaras de comercio, actores económicos, administraciones que se conocen y confían entre sí. Era posible potenciar una cultura común de desarrollo desde formaciones recíprocas, desde fuentes de información útiles para todos, desde proyectos de interés común que permitieran avanzar a todos de forma sincronizada.

Esto es lo que el Prefecto concibió como “Inteligencia Territorial”. Su puesto en Baja Normandía a finales de los 90 le permitió poner el foco en la argumentación que alertaba a empresarios y administración: “Todo evoluciona actualmente. Hay que aprender a descifrar las mutaciones en curso, ya sean económicas, sociales o políticas, y tenerlas en cuenta porque son ellas las que determinan el campo de los posibles  y condicionan la acción pública”.

En 1995 se creó, para la administración, un nuevo puesto de trabajo oficial basado en la Inteligencia Económica; el profesional de la información. Este nuevo profesional pasó a encargarse de la recopilación de la información, de su análisis y de su distribución.

En abril de ese mismo año se hizo un test en el departamento de Essonne en el ámbito de la Inteligencia Territorial y se creó el Comité para la Competitividad y la Seguridad Económica  como organismo estratégico consultivo para el gobierno. A nivel nacional todo fue organizado mediante un dispositivo central y una red interadministrativa, otra red interempresarial, el ADIT (Agence pour la Diffusion de l´Information Technologique), centros operativos interregionales y, sobre todo, una estrategia nacional de Inteligencia Económica que lanzaba diez propuestas en firme:

  • Rehabilitación de la prospectiva estatal.
  • Desarrollo de acciones de formación y sensibilización.
  • Dinamización del dispositivo de vigilancia tecnológica y estratégica.
  • Promoción del uso de bases de datos.
  • Creación de un dispositivo eficaz de información “gris” focalizado en algunas potencias concretas.
  • Puesta a disposición de la información de carácter económico y comercial.
  • Acompañamiento por parte del Estado en los cambios en el ámbito de creación de nuevas redes y servicios de información en las empresas.
  • Definición de una política clara en cuanto al uso de Internet.
  • Mejora en la explotación de las relaciones científicas internacionales.
  • Definición de una estrategia de ocupación de puestos clave en las grandes organizaciones internacionales.

Mediante este estrechamiento de las relaciones entre administración y empresa, cristalizado en el intercambio de información, apareció una administración más cercana a los problemas económicos de los ciudadanos y se constituyó como motor de la revolución incipiente, fundamentada en la información, que anunciaba que la economía del futuro estaría basada en el conocimiento.

Para el Prefecto Rémy Pautrat, detrás de la Inteligencia Económica y Territorial se encontraban personas con empleos, raíces y expectativas. Tal era su forma de de entender esta disciplina.

En 1995 se creó un nuevo puesto de trabajo oficial basado en la Inteligencia Económica: el profesional de la información, encargado de la recopilación de la información, de su análisis y de su distribución.

Pero, como decíamos al principio, a esta gran personalidad su humanidad no le impedía ser lúcido. En efecto, una de las acciones que emprendió fue la activación de una célula capaz de analizar los mecanismos de influencia  y los procedimientos utilizados en esta materia en los cenáculos y organizaciones internacionales más importantes.

¿Por qué tanto interés en esta célula? Porque la influencia (soft power, lobby…), tal y como la concebía Rémy Pautrat, es la “punta de diamante” de la herramienta que representa la Inteligencia Económica. En ella confluyen los otros dos pilares importantes: la vigilancia y la seguridad.

Nuestros siguientes artículos, por tanto, se orientarán hacia estos tres pilares según el orden metodológico ya citado; vigilancia, seguridad e influencia. En cada uno de los artículos hablaremos tanto de método como de ejemplos y finalizaremos con un caso de éxito que englobe la totalidad.

Les esperamos en nuestros siguientes artículos.